Nov
¡Fuerza, Caye!
A esta altura, los que lo escucharon al aire lo saben; y los que no, lo pueden deducir fácilmente si ven el contador de la derecha. El Caye tuvo una recaÃda. En una fiesta el sábado, los Auténticos Decadentes le jugaron una mala pasada, y se fumó dos cigarrillos.
A riesgo de que pierda la potencia que habÃa adquirido como ideal a seguir por todos los que querÃan dejar de fumar, decidimos hacer público su desliz. En este momento es importante -muy importante- que todos le demos apoyo al Caye, para que pueda volver a ser ese faro que guÃa el camino de todos los que quieren salir del vicio y necesitan una figura con la que identificarse.
Devolvámosle al Caye su dignidad. ¡Vamos, Caye!












