May
Blogger invitado
Hoy trajimos al piso a Hernán Casciari, un argentino que vive en Barcelona casado con una catalana. Su éxito proviene de su blog, en el que escribe pequeñas piezas literarias que, honestamente, no tienen desperdicio. Los que pudieron escuchar la charla, esperamos que la hayan disfrutado. Los que no, les dejamos uno de los cuentos de Hernán, que despierta ciertas paranoias, y no recomendamos para empleados impresionables.

Para leer el cuento hagan click acá. Si quieren ver más, el blog de Casciari es orsai.es.
El uno para el otro
por Hernán Casciari
Salir de casa para cenar con gente implica una serie de actividades molestas: bañarse, vestirse, perderse un partido de la Eurocopa, comprar un vino caro, sonreír dos horas sin ganas, a veces tres. Que te acompañen por las habitaciones para que veas una casa que no te importa. Dejar a tu hija con los abuelos, extrañarla. Cenar sin tele, sin cocacola, comer ensalada de primer plato, no desentonar, no fumar si no hay ceniceros a la vista. Muchísimo menos sacar la bolsita feliz. Son demasiadas cosas para la edad que tengo.
El viernes padecí una de estas cenas absurdas que ocurren cuando estás en pareja: Cristina tiene una amiga íntima que se fue a vivir con un señor. Hasta ahí todo bien. El problema empezó cuando entre las dos organizaron una cena. Corrijo: el problema empezó cuando me incluyeron en la cena.
Porque hasta entonces Cristina tenía una amiga soltera con la que almorzaba o cenaba cada tanto, pero ellas solas: yo no participaba en la relación. Pero ahora, que la amiga vive en pareja con alguien, me invitan. Supongo que por una cuestión de simetría.
—Quieren que conozcamos la casa —me dice Cristina—. Además él parece majo.
—Ningún hombre que acepta cenar a la misma hora que se juega la Eurocopa es majo —sentencié—. Es puto.
Llegamos a las nueve en punto, con un vino en la mano. Mireia, la amiga de Cristina, estaba radiante, colgada del brazo de este buen hombre, al que no conocíamos. La casa era la de él. Una casa moderna, en las afueras de Barcelona.
—Él es Pol —dijo Mireia.
—El famoso Pol —dijo Cristina, y le dio dos besos. Yo le di la mano y sonreí.
Pol era de esos tipos más jóvenes que yo, tres o cuatro años menos, pero que me generan el mismo respeto abismal que si tuviera veinte años más. La ropa le quedaba bien, estaba afeitado y se movía como si fuera grande. Esa clase de gente pulcra por convicción, no por mandato de la mujer o la madre. A Pol, con toda seguridad, nadie le dijo aquella tarde que se bañara y se pusiera perfume a los costados del cogote. Lo hizo solo, lo hizo por gusto. Era esa clase de gente incomprensible.
La cena, como es lógico, transcurrió por el andarivel de los lugares comunes. Una charla lánguida en la que se escuchaban los ruiditos de los tenedores contra los platos. Se notaba que ellas —Cristina y Mireia— tenían muchas ganas de hablar a calzón quitado sobre temas propios de mujeres; se notaba también que no lo hacían por culpa de nuestras presencias masculinas. ¿Por qué entonces habían organizado una cena de cuatro?
Más tarde entendí que ésa era la única manera de que Cristina pudiera conocer a Pol sin apuros —conocerlo de un modo social, quiero decir— para así después, a solas con su amiga, sacar conclusiones. Nosotros éramos muebles en la reunión, elementos anecdóticos. Y yo más que nadie.
Tuve una breve presencia discursiva durante la cena. Fue cuando el tema fue nuestra hija. No me cuesta hablar sobre esa cuestión y además los anfitriones parecían estar muy interesados en ella, aunque no tanto como para haberla invitado. Todo hubiera sido diferente con Nina en la mesa: yo habría podido hablar con alguien de mi edad.
En general la charla la llevaban las mujeres. Pol y yo nos sonreímos, en silencio, un par de veces. Al principio de la noche intenté sacar el tema futbolístico, pero no encontré respuesta por su parte. Él después me tanteó en cuestiones de negocios, pero yo bajé la vista y mordí una aceituna. No tardamos más de un minuto en sabernos incompatibles, y desistimos con hidalguía.
Sin embargo ocurrió algo que me reconcilió un poco con él. En cierto momento, a los postres creo, me hizo una mueca leve: entornó los párpados, levantó las cejas y movió la cabeza de arriba a abajo. Era el gesto masculino universal, el que dice: Hermano, aguantemos que falta poco. Me hizo bien saber que no era yo el único que llevaba el peso del aburrimiento en la mesa.
Cuando llegaron los cafés Mireia nos contó cómo se conocieron, ella y Pol. No podía faltar la minucia romanticona. Por lo que oí, ambos trabajan en la misma multinacional, ella de secretaria ejecutiva y él como responsable de recursos humanos. Aburridísima anécdota. El amor empezó a cuajar, por lo visto, en los pasillos de la empresa.
—De a poco —nos contaba Mireia, con una sonrisa gigante de mujer enamorada—, Pol empezó a hacerme obsequios imprevistos. Primero una flor, después un libro. Más tarde unas sandalias.
Pol sonreía, incómodo. Yo intentaba no mirarlo.
—Qué galán —dijo Cristina.
—Pero lo increíble de sus regalos —siguió Mireia—, es que nunca falló con mis gustos. La flor, una orquídea; el libro, de Coelho; las sandalias, de Koh-Tao…
—Como si te conociera de toda la vida —dijo Cristina, emocionada, y me miró con asco, posiblemente recordando el long play de Pappo’s Blues que le regalé para nuestro aniversario.
—Sí —aceptó Mireia, tomando la mano de su media naranja, y mirándolo a los ojos—, como si fuésemos almas gemelas.
Pol parecía intranquilo. No porque Cristina conociese esas intimidades rococó, sino por mi presencia observadora. A ningún hombre le gusta que otro escuche los detalles melosos de sus galanterías.
Hice un esfuerzo inhumano en favor de la raza:
—Pol —le dije, levantándome—, ¿me indicás dónde hay una terracita o algo, para fumar un cigarro?
Nos fuimos escaleras arriba, con dos cervezas. Todavía no habían desaparecido nuestros talones del comedor cuando las voces de Cristina y Mireia se convirtieron en murmullo cómplice y en risa ahogada: ya estaban hablando, por fin sin testigos, en el tono con que ellas solían hablar a solas.
—Disculpa lo del cigarro —me dijo Pol, ya acomodados en un balcón inmenso—, pero prefiero que los invitados fumen fuera.
—No quería fumar —mentí a medias—, quería salvarte de la charla cursi. Y salvarme yo también de tener que escucharla… Las intimidades me ponen nervioso.
—A veces conocer los secretos de los demás puede ser muy útil —me dijo con misterio, y bebió su cerveza.
Había cambiado la voz. De repente, al aire libre y con la luz de la luna, era otra clase de hombre, distinto al que había sido durante la cena. O eso me pareció.
—¿Quieres que te cuente, de verdad, cómo conocí a Mireia? —me preguntó, y aquí viene el motivo por el que estoy escribiendo esto.
—Contame, claro —y prendí un cigarro.
—Yo trabajo en tecnología, y aparte de que mis tareas incluyen controlar lo que hacen en Internet los cuatro mil empleados de la compañía, hace un año activé un sistema que me permite ver qué buscan los empleados en el Google.
—¿Eso no es ilegal?
—Es útil, lo útil nunca es ilegal —me dijo—. Google es una herramienta increíble. Las personas acuden a él como hace mil años acudían a los brujos, o al oráculo… La gente hace las preguntas más inverosímiles, pero son también preguntas decisivas. El buscador es una especie de Dios personal que no juzga, que solamente ofrece respuestas aleatorias, en general muy malas respuestas. Pero qué importa…
—Lo importante en tu trabajo no son las respuestas —intuí.
—Exacto —dijo Pol—. Lo que importa son las preguntas, las búsquedas en sí mismas. Un empleado con acceso a Internet busca cosas veinte o treinta veces por día…, diferentes cosas, siempre según su estado de ánimo y su necesidad vital. Si tú pones en papel las búsquedas que hace una persona en un año, tendrás el verdadero diario íntimo de quien quieras. El diario íntimo que nadie se atrevería a escribir.
Pensé en mis búsquedas privadas de Google. Me avergoncé tímidamente y le di la razón en silencio.
—La gente tiene inquietudes muy curiosas —me dijo Pol—. Ciertos gerentes de mi empresa, en apariencia muy seguros de sí mismos, buscan perfumes con feromonas para atraer mujeres. Por ejemplo. Algunas administrativas veteranas, con hijos ya adolescentes, ésas que se desviven hablando de su familia y tal, buscan todas las tardes videos de mujeres besándose. Hay un cadete al que le gusta ver fotos de viejas desnudas, ancianas de noventa años con las tetas por las rodillas, como uvas pasas, cosas por el estilo. Y así te podría contar la historia secreta de la Humanidad, a escala. Lo que hacen cuatro mil personas en una empresa no es muy diferente a los que hacen seis mil millones en el mundo entero.
Me vino a la cabeza, inmediatamente, aquel cuento de Borges en donde un cartógrafo decide componer un mapa que lo incluya todo y que, después de muchos años de trabajo, descubre que el mapa tiene la forma de su propio rostro. Estuve a punto de comentar esto, pero me interesaba mucho más que Pol siguiera con su monólogo.
— Desde hace un año, las búsquedas de todos mis empleados quedan guardadas en inmensos data warehouses —lo dijo en perfecto inglés—. Con esa información yo saco conclusiones a nivel management, claro. Pero también puedo saber, por ejemplo, qué tipo de flor le gusta a la nueva secretaria.
—O qué libro de Coelho.
Él rió.
—O qué marca de sandalia —me dijo entonces, con su verdadera sonrisa, que era una muy diferente a sus sonrisas de la mesa—… Mireia primero me entró por los ojos, desde el primer día que la vi aparecer por la puerta. Pero desde entonces mi trabajo fue minucioso: empecé a saber qué quería, qué temía, qué cosas la motivaban, qué compraba y qué vendía. En qué creía y, sobre todo, qué estaba dispuesta a creer. Con la mitad de esos datos, te follas a cualquier mujer en hora y media de charla. Imagina entonces lo que puede hacer un gobierno con las búsquedas de un pueblo entero.
Me lo imaginé y me dio asco. No el mundo, sino el nuevo Pol, el Pol de la terraza. Preferí mil veces al otro, al tímido que tomaba de la mano a su novia y la miraba a los ojos en la sobremesa. Pero ya no vería más a aquél, porque había conocido a éste. Y éste mataba al anterior.
El otro, el Pol galante y primerizo, seguramente era ahora mismo el tema de conversación en la charla femenina del comedor. Mireia le estaría confesando a Cristina que su novio nuevo era perfecto y sensible, que conocía mágicamente sus preferencias en la cocina y en la cama. Que le gustaban las mismas canciones, los mismos libros, que hacían el mismo zapping, que planeaban sus viajes con certeza telepática.
—Ahora estoy investigando a una tetona que entró hace dos meses al departamento de prensa —me decía Pol, pero yo casi no lo escuchaba—. Una rubia hermosa: le gusta ver fotos de gente atropellada. La semana pasada me le aparecí fingiendo una muñeca fracturada y me comió con los ojos. La tengo ahí, pidiéndome por favor.
Pero yo no estaba más en el balcón. Seguía pensando en la conversación de abajo. En la pobre Cris, escuchando y quizás envidiando todas aquellas maravillas sobre las parejas ideales y los varones perfectos. La idealización del amor, los hombres que usan la camisa adentro, los hogares libres de humo, la íntima sensación de haber dado con la persona correcta… El uno para el otro, siempre. ¿Por qué le regalé a Cristina ese long play para nuestro aniversario? ¿Qué buscará ella en Google? ¿Cómo se me ocurre pensar que a una catalana le puede gustar Pappo’s Blues? No. No hay respuestas para todo. No es bueno que las haya.
40 comentarios
No me alcanza… Quiero el audio de la charla!!!
si quieren leer algo mucho mas volado , atrapante , delirante , y matarte de risa de la locura de una persona , lean lo que empezó a escribir este loco en esta pagina http://www.myspace.com/estebanpaniconi no tiene desperdicio , si te le animas un toque vas a querer mas
besitos
linck arriba
No escuché la nota … pero me pareció fantástico el artículo
=)
Andy, chicos!! son grosos!
los escucho cada vez q puedo!
besotess
tiene razon el caye o el facha este tipo perdio los codigos como va buchonear la manera que tiene otro flaco de llevarse una minita a la cama no tiene barrio ni calle.
Excelente. Como hombre me parece excelente regalar cosas que significan mucho para uno. En mi caso tambien regalar un LP de Pappo´s Blues significaria que estimo mucho a esa persona, tal vez en el caso del protagonista del cuento sea parecido pero no distinto.
Es muy cierto lo que dice Pol: en mi caso me la paso borrando a cada rato el historial. En ocasiones me pregunto si alguien con algun software magico puede revisar mis mails, las paginas que visito, los foros en los que estoy registrado. Me doy cuenta luego de que posteo en internet que muchas veces invento historias que al final dicen mucho de mis auto-limitaciones.
No creo que sea el unico paranoico en cuanto a que alguien lea el diario intimo que deje en internet.
Lo bueno es que no hay respuestas para todo.
Me perdi la entrevista pero lei este interesante cuento.
Excelentemente narrado.
Nos puede pasar a cualquiera y en todo momento, es terrible eso!!!!
Interesante que ser real, a veces por estas cosas, no sea suficiente para el otro.
Aguante White lies!!! sigan poniendolos…
Muy buena la nota. Estuve mirando la web y tiene muy buenos cuentos.
Obvio que te deja súper paranoica en el trabajo! Yo trabajo en una multinacional, pasará esto también?
Por ahora no recibí ningun regalo adecuado! jajaja!
Aveces recibimos regalos que no nos gustan pero hay que aprender a apreciar que la otra persona lo eligió para uno y descubrir que nos puede gustar de eso.
guau impresionante es increible como nos dejamos influenciar y asi es en todo hasta cuando te quieren vender una gaseosa
Grande Casciari! No te mueras nunca!
La presente tiene por objeto advertir a todos los medios del país que más allá de las tristes noticias de todos los días, ustedes tienen la posibilidad y la obligación de ser “la voz de los que no tienen voz”.
Hasta hace unos días atrás las muertes por el dengue eran la noticia. Terminados los calores ya nadie recuerda que el mosquito aguarda, que las épocas de frío son mas cortas y que en cuatro meses es posible que tengamos otra vez calor.
Las recomendaciones para prevenir la enfermedad del dengue, en general fueron dadas a la población, cuando se sabe que las principales causas provienen de la falta de acción de las autoridades que nos gobiernan y no me refiero a ningún partido político en particular sino a todos los estamentos del Estado como Gobierno Nacional, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Gobiernos Provinciales y hasta Municipios de toda la República. Ya hemos visto lo que sucede cuando los políticos están más ocupados en mantenerse en el cargo que en atender las necesidades de la gente.
Una serie de medidas que supongo que los expertos en la materia conocen mejor que yo, entre las cuales la principal es la fumigación constante y sostenida en el tiempo debe efectuarse inmediatamente. Otra de las medidas a tomar es la entrega a los enfermos de dengue de los parches de vitamina B1 para aislarlos durante la fase de contagio.
Por ello se requiere la colaboración de los medios también en forma constante y sostenida en el tiempo para reclamar todos los días y a toda hora a las autoridades para que cumplan con sus responsabilidades, porque, de otra forma, cuando lleguen los calores vamos a llorar, al mejor estilo nacional, sobre el agua derramada.
E informen a nuestras autoridades que el mosquito no distingue entre clase dirigente y gente común. Recuerden ustedes también, los medios de información, que tienen un deber para con el pueblo porque ustedes también son clase dirigente.
Hola, no puede escuchar el programa por que soy de rosario, y lo escucho cuando estoy en casa por internet. Se puede bajar el audio de algun lado?
Buenisimaaa la nota chicos la verdad genial, tenia q ponerme a repasar porque tenia examen y me re enganche escuchandolos!!
Tas mas flaco 8, no? Es el de remera blanca.. no?
noooooooo!… me desmaye de las minimas acotadas entre comas…jaja… Un groso el chabon… Andy cada dia que pasa me sigo desmayando de la risa con perros… :)… Saludos a todos… y a la calle :P
HolA!!! cHiCoS! lOs EsCuChO 100PrE!!! mE eNkNtAn!! Y tIeNeN Q HaCeR AlGuNa SeCcIoN dE cAYe fAcHeRO!!! eS MuY dIvInO!!! jAjAjA… bEsOs!!! Se loS QuIeRe!!!
Fa que bueno lo q escribe. Me re colgué. Muchas cosas q relata son ciertas. Lo d las minitas q les gusta reunirse con sus amigas para comentarse d q opinan del novio d fulana, para después sacarse el cuero o reclamarle a uno. Ja. Suele pasar posta. Pero dj pol se zarpa. La verdad un capo. Saludos a todos.
UN GENIO LA VERDAD UNA NARRACION EXPECTACULAR ME ENCANTO…
UN SALUDO A TODOS
Hola a todos los felicito por el programa.
Me muero de risa los escucho todos los días.
Pongan a mas mujeres que llamen en da para darse esta muy bueno.
Además en segunda opinión también hay muy buenas historias.
Cayetano te felicito que hermana tenes es un bomboncito.
Un abrazo Jesús Medina.
HOLA! DE QUIEN ES LA CANCION CON EL QUE ABRIERON EL PROGRAMA HOY LUNES 18??? ANTES DE “ESTO FUE LO QUE PASO AYER EN PERROS…”
SALUTES!
HOLA PERROS!BUEN DIA!!!
los escucho hace como 7 meses y la primera vez q les puedo escribir!
x q hoy empeze las vacaciones!!!!
me desperte tempranito me puse la pava y ahora estoy escuchando la metro tomando unos mates desde mi casa!!!!
que relax!!!!
me acompañan todas las mañanas en el laburo y ahora desde mi casa!!!!
gracias perros!!!!
saludos a todo el staff!!!
lean este msj al aire!
gracias!!!!
un abrazo desde mardel!!
FENOMENOOOOOOOS.,
no es exactamente un cuento esto, la verdad.
más una anécdota. de todas maneras está buena.
aunque podría haber cambiado un poco los nombres y hechos para salvarle la humillación al pobre Pol jaja
BONUS TRACK EN DAR PARA DARSE!!!!!
Genial!!!!!!
que lindo que es el caye..
observación: como gana lugar harro, lo banco a pleno
Muy bueno el relato, me dieron ganas de leer mas cosas del tipo… (consejo, no entren en el link de myspace/esteban… porque es una perdida de tiempo, mal narrado, con faltas de ortografia, y aburridisimo)
un groso pol loco! es el rey de los piratas!! jaja…el chabon la tiene re clara…hay que sacarse el sombrero…
Puede ser que el loco no tenga codigos al buchonear lo que le conto Pol…pero bueno…dio el secreto para levantarse una mina de una buena manera, hay que mirarlo por ahi!
Por cierto…el blogger tieene razon de las minas…SON TODAS IGUALES…no safa una! les encanta chusmear!…todavia no llegue a las cenas con las amigas de una pareja…pero loco…tenes razon! debe ser asi!! chau perros, un abrazo.
Andy, cuando hiciste la nota de la cebolla desde españa t hice el comentario de hacerle un reportaje a este groso, tarde pero seguro saludos
JOOOOOOOOOO….QUIERO EL AUDIO DE LA NOTA!!!!
La verdad entré a su blog y me puse a leer la entrada “La noche de los maníes” y me encantó!
Tremendo el señor este
EXCELENTE!!!!
que mala persona ese tipo, por dios!
Lo mas interesante del cuento es lo que siente el narrador cuando conoce al verdadero pol y como las apariencias engañan se nota que el narrador no es ni pulcro ni prolijo ni le regala las cosas adecuadas a la mujer pero es sincero no la caretea para garcharsela, le va de frente yo soy esto me gusta papos blues y te lo regalo porq me encantaria que me regalen eso a mi.
y el odio y el asco que sintio por pol te ponen inevitablemente de su lado el del tipo que esta enamoradisimo de su esposa a pesar de todo y es el tipo que llamaria a ex parejas por ella.
loco se lo merese es un capo!me lebanto el dia!
hola andy los escuchaba en bs as ahora me encuentro en salta mi pago saludos a todos en el programa . son lo mejor sigan haci. recien los pude escuchar despues de 2 semanas. hice a muchos salteños fanaticos de perros de la calle saludos a todos
aca en salta no hay una radio tan divertida y que te informa es la mejor para mi . como te dije antes varios salteños se hicieron fanas
No me alcanza… Quiero el audio de la charla!!!
Yo tmbién
view to your friends , for special offer
