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A quince años del 2001

A 15 años del 2001, la mesa de Perros de la Calle propone este recuerdo

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53a05b6432119 20011123_thumb 23-11 20011208_thumb Argentina 19 dic 2001, indignados 5 NO ARCHIVAR / Uso autorizado Únicamente para la difusión de la muestra 19 y 20, a realizarse en diciembre de 2011 por ARGRA FOTO: GONZALO MARTINEZ/ FOTOTECA ARGRA Diciembre 20, 2001 Anochecer Casa Rosada La fuga de Fernando De la Rúa bianco CavalloDelaRua escanear0008 img_2021 madre renuncic3b3-de-la-rc3baa Saqueo de Comercios - copia

 


  • Facundo

    les dejo el mio
    Ella llora. Si llora. Llora porque le duele. Le duele y sufre. Sufre porque esta lastimada. Y esta lastimada porque ellos están desbastados. Corridas, caídas, palazos, gases y balas. Lo recuerdo como si fuese hoy, pero no es hoy. Parece ayer. Si ayer, sentado. Frente al televisor. No entendía mucho, creo que quienes me acompañaban tampoco. Sin embargo, recuerdo esos días. Miedo. Sí, mucho miedo. Tristeza. Indignación. Bronca. Resignación. Los abuelos habían sido estafados por una señora de nombre Patricia, que anunciaba la reducción en jubilaciones. No era todo. Muchos conocidos, si muchos, ya no sé cuántos, pero varios, comían lo que podían. No alcanzaba. No rendía. Esa tarde recuerdo que desesperadamente, casi como si fuera a haber una invasión, como si una guerra estuviera a punto de estallar mujeres y hombres de un centro comercial de un barrio bonaerense tapaban sus vidrieras con cartones. Candados y cadenas colgaban de las persianas de la misma manera que las lagrimas caían de muchos ojos.
    En algunos casos dejaron de ser lágrimas y pasaron a ser gotas, no de transpiración, gotas de sangre. Si. Sangre. Cuerpos tirados en esa plaza donde se jugó cada episodio importante en la historia de ella, si de la que llora, que sigue llorando. Llora porque un hombre que apareció como el salvador prendió la mecha de la dinamita que venían instalando desde aquel nefasto episodio negro que tuvo nuestro país desde mediados de los setenta. Esa misma dinamita que Domingo también había creado, al menos algunos se acordaban. Claro que no todos. A fin de cuenta hay personas que son inmunes a todo de la misma manera que las cucarachas logran resistir tremendas radiaciones. Solo recuerdo corralito, corralón, ahorros, puertas de bancos blindadas. Gente estafada. Recuerdo la cara de muchos gritando por la televisión, ¡mis ahorros de toda la vida!!! Pero más recuerdo una palabra que para mí era propia de la historia antigua, trueque.
    De pronto hombres, tal vez hermanos de aquellos que estaban en esa plaza, o tíos o sobrinos, o simplemente amigos, quien sabe alguna relación para mi cabecita de 11 años debían tener, salieron como locos. Cumplían ordenes, dicen que de Fernando. Montados a caballos. Carros que lanzaban agua, pintura y gases. El señor presidente anunciaba el Estado de sitio y luego un helicóptero aparecía en la terraza de la casa rosada. Ahí la dinamita exploto. Por eso ella lloraba. La dinamitaron. La ultrajaron, le faltaron el respeto. La violentaron. Le robaron. A ella y a sus hijos. A sus herederos.
    Algunos ganaron. Los mismos de siempre supongo. Los que una y otra vez vuelven y están ahí. No importa si son empresarios, economistas o políticos. Es como que tienen su espacio blindado. Se pueden esconder. Tal vez hasta hacerse invisibles. Pero parecería que hoy están más cerca que nunca. Son ellos. Son los que nos trajeron el neoliberalismo. La doctrina del shock que se aplicó en tantos lugares del mundo, también se aplicó con ella. El resultado fue el 20 de diciembre del 2001. Años después tal vez pensamos que están lejos, que son solo recuerdos. Pensamos que ya pagaron. Pero no. Hoy si soy consciente y les aseguro que no. Están cerca. Son inmunes. Mejor dicho, los dejamos ser inmunes. Les permitimos seguir exponiendo como si fuesen cráneos a los cuales nosotros estafamos sin dejarlos llevar adelante sus planes magistrales. Ellos no se equivocaron, las recetas indicaban eso. Tal vez las ejecutaron con demasiada perfección. Me refiero a deliciosas recetas de ese conocido restaurante, en donde dicen que cocinan para todos, pero solo agunos comen. Se llama FMI. Hoy, ¡si hoy! Nos piden lo mismo. Lastimar a ella. La justificación puede ser cualquiera. Un presidente incompetente, un ex gobierno corrupto o hasta un sistema nefasto. Pero depende de nosotros. No importa si sos peronista, radical, macrista o kirchnerista. Entendelo. Depende de nosotros. Ellos están entrelazados en todos lados. Algunos son más visibles, tal vez hasta las propias caras de esas instituciones políticas, pero sigue dependiendo de nosotros. Somos quienes elegimos. No cada cuatro años, elegimos todos los días. Solo nosotros podemos permitirlo. Elegimos creer o elegimos dudar. Y esa duda o seguridad son las que nos lleva a confiar una y otra vez en algunos que manejaran a ella. Ella no es tuya. No es mía. No es de nadie, pero es de todos. Es lo que disfrutaremos mientras estemos en su interior. Es lo que dejaremos para nuestros hijos. Sus lágrimas nos duelen, porque son nuestras lágrimas, pero sus sonrisas nos iluminan. Pero que ella sonría depende a su vez de nosotros. Que no nos vendan espejitos de colores o que armen una nueva dinamita, depende de nosotros. Depende de que cuando escuchemos, leamos e implementemos lo hagamos pensando en ella. Ella, es Argentina y como ella no hay.